De plata no se habla, nos enseñaron. Y sin embargo ahí estamos: midiendo, comparando, haciendo cuentas a la madrugada. La ambición es uno de los motores más potentes y menos confesados de la vida de un hombre, y la literatura la viene diseccionando desde hace más de un siglo.
Los cuatro libros de este posteo cuentan historias de tipos que quisieron más: más plata, más estatus, más reconocimiento. Algunos llegaron y descubrieron que arriba no había nada. Otros se quedaron en el camino, que a veces es peor y a veces es lo mismo.
No son libros de autoayuda ni manuales de inversión. Son advertencias escritas por gente que miró de cerca el precio del éxito. Conviene leerlas antes de pagar.
El gran Gatsby — Francis Scott Fitzgerald
Gatsby se hizo rico para recuperar a una mujer, y construyó una mansión con fiestas eternas solo para que ella alguna vez cruzara el jardín. Fitzgerald escribió la gran novela sobre el dinero nuevo, el amor como proyecto imposible y esa luz verde al otro lado de la bahía que siempre parece al alcance de la mano.
Es corta, perfecta y más triste de lo que la recordabas. Cada relectura te encuentra distinto: a los veinte querés ser Gatsby, a los cuarenta entendés al narrador, que mira todo desde afuera y se vuelve al interior asqueado.
La hoguera de las vanidades — Tom Wolfe
Sherman McCoy es un operador de bonos de Wall Street que se cree, literalmente, un Amo del Universo. Una noche se pierde en el Bronx con su amante, atropella a un pibe y a partir de ahí Nueva York entera se le viene encima: fiscales, periodistas, políticos, todos quieren su pedazo.
Wolfe escribió un novelón de seiscientas páginas que se devora como una serie. Es la radiografía más despiadada de los años ochenta y de la vanidad masculina en general. Cambiá Wall Street por Puerto Madero y vas a ver que no envejeció nada.
El juguete rabioso — Roberto Arlt
Silvio Astier es un pibe pobre de Buenos Aires que quiere ser alguien: inventor, escritor, lo que sea que lo saque de la humillación de servir. Roba libros, entra a una escuela militar, vende papel; cada intento termina mal y cada fracaso lo endurece un poco más.
Arlt escribió esta novela a los veintiséis años con una prosa áspera que escandalizó a los elegantes de su época y que hoy suena más viva que nunca. Es el reverso argentino del sueño del progreso: la ambición vista desde abajo, sin red y sin permiso.
Martin Eden — Jack London
Un marinero sin educación se enamora de una chica de clase alta y decide convertirse en escritor para merecerla. Trabaja como un animal, lee hasta quemarse los ojos, pasa hambre. Cuando finalmente llega el éxito, descubre que el mundo que tanto quiso conquistar no valía el viaje.
Es la novela más autobiográfica de London y una de las historias más brutales sobre la autoexigencia que se hayan escrito. Para cualquiera que se haya hecho solo, o crea que se hizo solo, Martin Eden es un espejo incomodísimo.
